
1
Signos ominosos
La llegada de Felipe Calderón a la presidencia de la república, y el nombramiento del círculo cercano del poder, son claras señales de que los puentes que se deberían tenderse a la mayoría de los mexicanos, sobre todo cuando se llega a una administración con un triunfo tan cuestionado, no fueron considerados a la hora de marcar el tumbo en los siguientes seis años, pues lo que se hizo fue pagar cuotas a los diversos sectores y grupos que lo apoyaron.
A diferencia de Vicente Fox, en esta ocasión desde un principio sí se consideró a los panistas, a quienes les entregaron su parcela de poder en la administración federal; representada destacadamente esa fuerza política en el flamante secretario de Gobernación, Francisco Ramírez Acuña, con ganada fama de violador de los derechos humanos y fiel practicante desde su natal Jalisco de la “mano dura” ofrecida por Calderón durante su campaña.
La ultraderecha panista, representada por “El Yunque”, por supuesto que también fue considerada y así destacados miembros de ese grupo ocupan posiciones claves en el gobierno federal, como lo es por ejemplo el Instituto Nacional de Migración.
Para apoyar el proyecto de “mano dura”, se consideró también a otro sistemático violador de los derechos humanos como lo es Eduardo Mdina Mora, que de la secretaría de Seguridad Pública foxiana pasa a encabezar la Procuraduría General de la República, a pesra de su responsabilidad en casos como la represión y abusos con los detenidos en Atenco; en las detenciones arbitrarias (legalmente se trata de secuestros) en Oaxaca en hechos en los que no existía flagrancia, y en crímenes cometidos por la Policía Federal Preventiva, de los que los tamaulipecos tenemos tres casos representados en los estudiantes desarmados asesinados en Reynosa por esos elementos militares investidos de policía civil..
Cabe destacar que ante las flagrantes violaciones a los derechos humanos, tanto en Atenco como en los homicidios de Reynosa, la Comisión Nacional de Derechos Humanos emitió sendas recomendaciones, que por supuesto fueron rechazadas por Medina Mora, por lo que no es explicable cómo carajos piensa cumplir con su ofrecimiento de acabar con la impunidad, cuando ésta es apoyada desde su oficina.
Signo ominoso de los tiempos por venir, es el fortalecimiento del corporativismo en el primer círculo del poder, representado por el grupo de Elba Esther Gordillo a la que se entregaron en pago a los favores recibidos importantes posiciones en el gobierno federal.
Por supuesto que el poder económico también fue protegido y se nombró a Agustín Cartsens, un importante funcionario del Fondo Monetario Internacional al frente de la secretaría de Hacienda, para que no existan dudas de la vocación neoliberal y de certeza a las inversiones en nuestro país. Pero a los consorcios mediáticos también se les consideró, y así Televisa, TV Azteca y las grandes cadenas radiofónicas contarán con la posibilidad de continuar controlando esos medios, que para enriquecer a sus propietarios utilizan una concesión federal.
Luis Téllez que es el secretario de Comunicaciones y Transportes y aparece junto con Medina Mora como “uno de los operadores y promotores de intereses de Televisa y el Grupo Desc, presidido por Fernando Senderos Mestre, quien forma parte también del consejo de administración de Televisa”, de acuerdo a la denuncia puntual que hace la revista Proceso.
En los tiempos por venir, encontramos que dentro del esquema neoliberal de Felipe Calderón se consideró continuar con la política económica que rechazaron en las urnas la mayoría de los mexicanos, a pesar de la campaña de terror desatada por PAN, Calderón, organismos cúpula empresariales y muchos medios de comunicación electrónicos, y así se plasma en el proyecto de presupuesto enviado a la Cámara de Diputados en donde se contempla un recorte de dos mil millones a las universidades públicas, y un incremento al pago de favores a los consorcios económicos que se beneficiaron con el Fobaproa, al incrementar la partida que se entregará a los responsables del descomunal saqueo a nuestro país.
Por supuesto que también se consideró en el presupuesto un recorte de alrededor del dos por ciento a la Secretaría de Educación Pública, y a programas sociales como el apoyo a los pueblos indígenas, a Inmujeres, Conagua y otros organismos que palian en gran parte los efectos nocivos de la política económica gubernamental.
Por último merece la pena citar la ridícula disminución anunciada con bombo y platillo del diez por ciento de los salarios del primer círculo del poder, cuando pese a ello ganan aun más que muchos de los gobernadores de una nación rica como lo es Estados Unidos; y el presidente Calderón con todo y su cacareado recorte tiene un sueldo mensual superior al de George Bush o al de Tony Blair, que gobiernan dos potencias económicas mundiales.
Eso sí: como apoyo a su política de mano dura, a las Fuerzas Armadas se les excluyó de ese recorte y se anunció que a ellos sí se les aumentará el salario, signo ominoso de que se piensa controlar el descontento social con el garrote de la represión, aun usando a los militares, lo que será un acto anti constitucional..
Mención especial merecen en todo este contexto los grandes medios de comunicación, responsables en gran medida del control social, quienes deseosos de continuar con el beneplácito del equipo gobernante hoy guardan sepulcral silencio sobre las críticas que suscitan estos nombramientos y los signos ominosos por venir, convirtiendo a otrora brillantes columnistas y periodistas en merolicos que repiten lo que le interesa a su amo en turno en el medio donde trabajan. Y por supuesto que esos consorcios alaban y felicitan al gobernante y sus acólitos por su programa económico, que trae “estabilidad y confianza” a los inversionistas, olvidando a la gran masa de perderdores, a los millones de derrotados no en las urnas en las intrigas palaciegas del poder incluyendo por supuesto a los órganos electorales “ciudadanizados”.
¡Mira qué ilusos son los mexicanos “de abajo”!. Pensaban que con su voto, se terminaría el gran filón que significa el saqueo del país. Afortunadamente sólo fueron los sueños tropicales de “un peligro para México”.
Afortunadamente para la elite gobernante, para los grandes empresarios, los poderes reales nacionales y extranjeros, nuestro país continuará apoyado en las bayonetas, en el apoyo a los poderosos y el garrote para los pobres durante los siguientes seis años. Y para lograrlo, los grandes maestros del pan y circo continuarán haciéndonos reír con programas engaña bobos, con truculentas y lacrimógenas telenovelas donde se nos narrarán tragedias mediáticas, para olvidarnos de las penas propias.
Y los grandes “analistas” al servicio del poder, continuarán desmenuzando con sus sesudos análisis y comentarios, lo maravilloso que es vivir en un régimen de libertad y no en el que ofrecía López Obrador (toco madera), que con sus “ideas locas” amenazaba la paz y tranquilidad que con tanto esfuerzo construyó la elite de poder en los últimos años.