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The Associated Press
BRASILIA - En un paso inédito en Brasil, el presidente Luiz Inacio Lula da Silva firmó hoy la llamada “licencia compulsoria” de un medicamento utilizado en el tratamiento del sida, que es fabricada por el laboratorio estadounidense Merck.
La medida, la primera en la historia de Brasil, significa la violación de la patente, término que el gobierno evita usar alegando que la ley sólo habla de ‘licencia’ y que Brasil pagará a Merck un “royalty” o derecho de 1.5%. El pago de una tasa es igualmente fijado por la ley brasileña como uno de los requisitos para emitir la licencia firmada en la jornada por Lula.
La licencia permite fabricar o comprar versiones genéricas de un medicamento patentado, pagando sólo un pequeño derecho al laboratorio.
“Hoy puede ser el efavirenz (el antirretroviral fabricado por Merck), pero mañana puede ser cualquier otro comprimido. O sea, sino hay precios justos, no sólo para nosotros, sino para todo ser humano del planeta que este infectado, tenemos que tomar esa decisión”, dijo Lula en un discurso tras firmar la medida en el palacio de gobierno.
A final de cuentas, añadió el mandatario, “entre nuestro comercio y nuestra salud, nosotros vamos a cuidar de nuestra salud”.
El ministro de Salud, José Gomes Temporao, dijo a los periodistas tras las palabras de Lula que por el momento Brasil no estaba considerando emitir otras licencias.
“En este momento nosotros no estamos preocupados con esa cuestión (de otras licencias”, estamos preocupados por el efavirenz y la garantía del abastecimiento del tratamiento (para los pacientes) con calidad”, aseguró Gomes Temporao.
Descartó que el laboratorio o Brasil pueden ser objeto de retaliaciones comerciales porque, aseguró, el proceso de emitir la licencia siguió todas las normas pautadas por la ley local y por la Organización Mundial de Comercio (OMC).
La decisión brasileña fue recibida en el palacio con aplausos y cantando el himno nacional por personas que reciben actualmente el tratamiento de forma gratuita del Ministerio de Salud.
Pero fue criticada por la industria farmacéutica, alegando que la decisión genera dudas al sector privado y va contramano a los anuncios oficiales de incentivar la producción local.
“Es difícil imaginar cómo el país pretende desarrollarse en el área farmacéutica sin garantizar un ambiente económico adecuado...¿cómo el gobierno pretende alcanzar esa meta (de producción local) al optar por la mera importación de medicamentos?”, dijo la Federación Brasileña de la Industria Farmacéutica (Febrafarma) en un comunicado.
La ley de patentes de Brasil, como otras en el mundo, no habla de violar patente sino de “licencia compulsoria”, para evitar que se asocie al país a un irrespeto a normas legales, explicó temprano Ciro Mortella, presidente ejecutivo de Febrafarma, que reúne a 267 laboratorios nacionales e internacionales, incluyendo el estadounidense Merck.
“Quebrar patente se asocia a un rebelión a la legislación, mientras ‘licencia’ es el término legal, pero claro que es una quiebra”, agregó Mortella en conversación telefónica.
Ya antes de la firma de la licencia, Amy Rose, vocera de Merck en Estados Unidos, había dicho que la empresa estaba “profundamente decepcionada”.
“Como la decimosegunda mayor economía del mundo, Brasil tiene una mayor capacidad de pagar por las medicinas del sida que países más pobres o golpeados más duramente por la enfermedad”, dijo Merck en un comunicado tras formalizarse la decisión.
Brasil quería que el laboratorio le vendiera el medicamento al mismo precio en que lo suministra a países como Tailandia: 0.65 dólares. Brasil afirma que pagaba 1.59 dólares el comprimido de Merck.
Ahora Brasil lo adquirirá por 0.45 centavos de dólar a laboratorios de India, que ya producen versiones genéricas de efavirenz. El ministro dijo que el país se ahorrará unos $30 millones anuales al comprar el medicamento a India, cuyas firmas, aseguró, cuentan con la garantía de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Brasil venía argumentando ante Merck, dijo el ministro, que como el número de personas que reciben en Brasil el efavirenz ha crecido de unas 2,500 en 1999 a unas 75,000 actualmente, el alto precio del medicamento ponía en riesgo el programa de atención gratuita a los pacientes.
En total 180,000 personas con sida en Brasil reciben de forma gratuita un coctel de 17 drogas, ocho de las cuales son producidas en este país y el resto importadas.
Según el ministro al adquirir una versión genérica del efavirenz Brasil se ahorraría unos $240 millones hasta el 2012 cuando, según el ministro, vence la patente de Merck.
“Nadie está haciendo nada contra la ley... lo importante es que no exista riesgo en el suministro del coctel”, dijo a los periodistas en el palacio Ana Paula Padro, de 36 años, los últimos 10 años padeciendo el sida y quien recibe desde hace casi tres años cada mes una dosis de efavirenz y otros comprimidos gratuitamente del ministerio. “Nunca me sentí mas orgullosa de ser brasileña”, aseguró.