
1
Carlos Lara/EnLíneaDIRECTA
Victoria, Tamaulipas.-En Tamaulipas cada vez son más las personas que se trasladan del campo a la ciudad, y que viven en condiciones de pobreza extrema y alta marginación, ante la falta de oportunidades.
De acuerdo a estimaciones del Consejo Nacional de Población (CONAPO), en el estado el 31 por ciento de la población que vive en las ciudades padece severos y agudos grados de marginación.
Lo anterior se desprende de las estimaciones de la dependencia con base en el XII Censo General de Población y Vivienda del año 2000, cifras que de acuerdo a sus proyecciones se mantendrán en dicha escala.
Las cifras no las conoce Jesús Hernández García que llegó a esta capital, hace ya casi diez años, sin embargo su vida esta enmarcada en la falta de progreso, la falta de oportunidades y por consecuencia un alto índice de marginación.
Relata que en el campo (rancho), vivía “pobremente”, pero nunca la falto para comer, situación por la que ya más de una ocasión ha padecido, “aquí si no hay trabajo, no comes y si no comes te mueres”.
Aunque riéndose de la vida nos platica algo de su historia: “me canse de vivir en el rancho y pensé que en la ciudad me iría mejor” y con esa idea vendió sus tierras, algún par de animales que tenia como yunta, las gallinas y los dos perros se los regalo a un hermano suyo.
Junto a su familia de por sí numerosa, viajó a la capital, pues le habían dicho que acá las cosas eran mejor y que fácilmente se las arreglaría.
Para su sorpresa fue toparse con lo difícil de comprar un terreno, “pues todos estaban demasiado caros”, por lo que con lo vendido en su comunidad, le alcanzó para adquirir uno barato en la colonia Azteca tercera etapa, donde la falta de servicios de ahí a la fecha aun continúan.
“No le vi mucha diferencia, en le rancho no hay luz, no hay agua potable, no hay baños de taza, así que pensé que estaba bien”, añade.
El tiempo le empezó a mostrar la otra cara de la ciudad, pues aquí ya no había lugar para criar algún cerdo y luego venderlo o incluso comérselo, no había espacio para las gallinas, el huevo que antes solo había que esperar a que fuera medio día y seguir el rastro de la gallina cacaraqueando para hurtárselo, ahora había que ir a comprarlo a la tienda.
“El trabajo es otra cosa en la que batallas pues difícilmente encuentras un buen empleo, para mantener a toda la familia”, refiere al momento de tomarle un trago mas largo a su refresco y pasar algo de saliva, “pero ni modo que me regrese si ni tierras tengo ya”.
La situación de Jesús que solo concluyo el nivel primaria de instrucción se agudiza, con el hambre de su familia, a casi 10 años de su llegada a lo que seria “un nuevo estilo de vida”, ninguno de sus hijos estudio, las mujeres algunas se casaron a temprana edad, otras de ellas “les fue mal” como el dice y solo se embarazaron para que fueran olvidadas por aquel novio que les prometió una mejor vida juntos.
Las ciudades cada vez con mayor marginación.
A pesar de los esfuerzos de las autoridades y del discurso memorizado, la pobreza y marginalidad de colonias, barrios y sectores populares se vive de manera diferente desde dentro de la problemática.
En Tamaulipas en el año 2000, según datos del CONAPO, de cada 100 habitantes que viven en una ciudad 12 “sobreviven” a como la vida les de a entender, pues están catalogados como, con un “Muy Alto grado de Marginación”.
Las localidades consideradas dentro de este estudia abarcan a aquellas con población de mas de 15 mil habitantes y también destaca el hecho de que de esas cien personas 18 presentan “Alto Grado de Marginación”.
El índice de marginación urbana incorpora cinco dimensiones: acceso a la salud; acceso a la educación; acceso a una vivienda digna y decorosa; la percepción de ingresos monetarios suficientes; y las desigualdades de género.
Con base en estas cinco dimensiones, se identifican once formas de rezago, cuya intensidad espacial es medida como el porcentaje de la población que no participa del disfrute de bienes y servicios esenciales para el desarrollo de sus capacidades básicas.
“Vivir al día”
Alrededor de 11 mil personas de ciudad Victoria padecen hambre, derivado de distintos motivos, uno delos mas fuertes la falta de programas para incluirlos dentro de sectores que conllevan la prosperidad.
11 mil están documentadas, ya que son los registros de beneficiarios que reporta el Banco de Alimentos presidido por el Doctor Jorge Salinas Treviño, quien refiere que la población que acude por ayuda a esta institución esta dispersada en por lo menos 25 colonias de esta capital.
“Viven en extrema pobreza, pero este año ya tenemos solicitudes para aumentar a 20 mil personas la ayuda.", un reflejo de la situación que se vive cada día.
Marginado… ¿Qué es eso?
Volviendo con Jesús le preguntamos si está consciente de vivir como una persona cuya característica es padecer alta marginación a lo que responde desconocer de qué se trata, sin embargo al enumerarle algunas de las características comenta riendo: “a caray pus todo eso que estas diciendo es así como vivo”.
Jesús continuará su aventura por la “gran ciudad”, tal vez en muy poco se le olvide el termino marginación muy utilizado par describir a la población que padece este tipo de limitaciones, lo que si difícilmente se le olvida es el hambre que llega a pasar, el dinero que se gasta cuando existe una enfermedad, o en el peor de los casos aguantarse el dolor por la falta de dinero.
Padece diabetes y no tiene ningún tipo de seguridad social para ser atendido, sus hijos difícilmente continuarán sus estudios, su casa no cuenta con drenaje, sus paredes son de lodo, pedazos de madera y el piso es del mismo material terregoso de la colonia y su salario para muy poco le alcanzará.