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Muchos recién nacidos, especialmente los prematuros, deben pasar un tiempo en las incubadoras, que mantienen su temperatura corporal y permite a los médicos vigilarles de cerca. Pese a los probados beneficios que ofrecen estos aparatos, un equipo del Departamento de Pediatría y Obstetricia de la Universidad de Siena (Italia), señala que la exposición de los recién nacidos a sus campos electromagnéticos puede influir en la frecuencia cardiaca y, quizás, tener efectos a largo plazo. De momento es sólo una hipótesis, pero los autores indican que conviene realizar estudios en profundidad que digan si se confirma como verdadera o, si por el contrario, no se puede demostrar. El primer paso para ver si la argumentación es cierta lo han dado los propios investigadores italianos, que han medido las alteraciones en la frecuencia cardiaca de 43 neonatos en incubadoras, ninguno de los cuales era prematuro o estaba gravemente enfermo. Tras realizar una serie de experimentos, el equipo concluye, según publican en ‘Fetal and Neonatal Edition of Archives of Disease in Childhood’, que los campos electromagnéticos de estas máquinas alteran la frecuencia del latido de los corazones de los bebés