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- Desde protestas hasta caos vehicular
David Díaz/EnLíneaDIRECTA
Reynosa, Tamaulipas.-La presencia del Presidente de la Republica en tierra tamaulipeca, sin lugar a dudas causo expectación en gran parte de la población y es que como nunca en la historia, al menos que tengamos memoria, hubo un despliegue de seguridad impresionante.
Cada rincón del lugar donde se efectuó la inauguración del Hospital Materno Infantil, estaba impresionantemente custodiado desde elementos del Ejercito Militar, Inteligencia Militar, Policías Federales Preventivos, Policías Estatales Preventivos, Tránsitos Locales, Militares vestidos de civiles, personal del Estado Mayor Presidencial, personal de Gobernación Federal y Estatal, elementos del “Grupo Lince”, y Cadetes del Heroico Colegio Militar.
La revisión para el acceso al evento fue relevante, ya que las personas pasaban por un detector de metales y aparte tenían que traer una invitación (pegote) del que si no estaban acreditados, no entraban, además de pedirles su identificación.
Por tierra y aire las Fuerzas Federales mantenían vigiladas las instalaciones del nosocomio, ante la llegada del Presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa. El caos vial se dejo sentir pos varias horas, dado que solo se tenia habilitado uno de los carriles posterior al evento y por la otra acera yendo de Reynosa a Monterrey, estaba completamente saturado, inconformando a muchos de los automovilistas que les urgía salir del embotellamiento.
Por otra parte mientras sucedía el evento, en el exterior se llevaba a cabo una protesta de colonos en contra de autoridades Militares y Federales, quienes pedían a Calderón, que sacaran a esos elementos de Reynosa, ya que los consideraban una amenaza para su integridad.
También abundo en ese magno evento los comerciantes informales, que claro esta tenían su respectivo permiso de Inspección y Vigilancia del Municipio, representado por Even Sotero Garza Longoria, y quienes hicieron sus magnificas ventas a los sedientos y hambrientos que se desmarañaron para ir a ver a Felipe Calderón.
En la protesta se observaron también unas personas que no tenían ninguna clase de identificación quienes solo se dedicaban a filmar a los protestantes y a reporteros que cubrían la nota, probablemente de gobernación o del estado mayor presidencial.
En el magno evento en el exterior se pudo apreciar a unos cuantos metros en los Puentes Peatonales, varias personas que curiosas preguntaban que había pasado al observar tanta gente, como curiosidad solo se esperaban algunos minutos y se iban a sus destinos.
Los amigos de la PFP, al hacerles efecto el intenso calor que se sentía en horas de la mañana, ni tardos no perezosos iban a comprar a las tiendas de conveniencia sus fritos para amortiguar el hambre y el agua para la sed.
Así mismo retenes de Federales, se apreciaban varios kilómetros, donde eran revisados algunos automóviles que presumiblemente podían ser sospechosos, pero no se conoció de personas detenidas. También existieron las inconformidades de colonos que iban presurosos a ver al Presidente Felipe Calderón, pero al ver la negativa al acceso, desproticaban en contra de lideres de colonias que los habían invitado como (acarreados) y no les dieron su acreditación, por lo que discutían con personal militar vestidos de civiles.
Lo mismo sucedió con reporteros de la prensa escrita, radio y televisión quienes molestos se mostraron inconformes, por la falta de coordinación de la Dirección de Comunicación Social de la Presidencia Municipal, donde Carlos Peña Rojas, Joel Quiñónez, Jorge Pérez y Angélica Arredondo Arrimbimbide, no dieron las suficientes acreditaciones para que ingresaran a cubrir su información, y quienes les prometieron que si les darían, pero a final de cuentas como suelen hacer algunos políticos se echaban la bolita uno a otro, los reporteros solo exigieron que en un futuro no se distinguiera por preferencias, ya que el evento era oficial, pero pareciera que a los coordinadores de prensa del Municipio, no lo entendieron.
En otras acciones los buenos amigos militares vestidos de civiles, no desaprovecharon la oportunidad para intercambiar impresiones entre las bellas damitas que desorientadas pedían las ubicaran donde era el evento, que ni tardos de inmediato con una sonrisa les mostraban el camino.
Así sucedió toda esa actividad en el exterior, mientras que Felipe Calderón, inauguraba el Hospital Materno Infantil.