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La mexicana Norma Shvarzblat Rabinovich ya tenía todo arreglado. Tras aproximadamente un año y medio de viaje por Brasil, Alemania y luego especialmente la India -donde estuvo varios meses- pensaba arribar este martes a Israel.
Su intención era radicarse en Israel, donde viven dos de sus tres hijos. Pero jamás pudo cumplir su sueño.
Norma fue una de las seis víctimas del atentado en el centro judío de Beit Jabad en Bombay.
El plan que no llegó a concretar estaba en boca de numerosos de los participantes en el sepelio, que se hicieron presentes este martes en el Cementerio de Guivat Shaul, el más grande de Jerusalén.
Al dolor propio de la pérdida irreparable -que se notó, entre otros, en las lágrimas de su hermano Moisés al leer su elogio con la voz entrecortada-, se agregaba la frustración por el plan truncado a último momento.
Justo cuando su hijo menor, Manuel, cumplía 18 años quien, en lugar de acompañarla en su día, tuvo que leer el "Kadish" (oración fúnebre hebrea) en recuerdo de su madre.
Lágrimas
Manuel se mantuvo casi todo el tiempo en silencio, salvo en los rezos. Callado y serio, junto a su padre Miguel Horta, del que su madre se divorció hace ya varios años. Pero las lágrimas, aunque en silencio, estaban allí.
También en Goldi (24), la hija mayor, y Orly (21), la menor, que vive en México. Tres mundos: el menor, en un seminario religioso, la mediana estudiando gastronomía mientras vive con su padre, y la mayor, que reside en Israel desde 2004, estudiando filosofía y arte en la Universidad de Tel Aviv.
Había viajado recientemente a Japón en el marco de un intercambio estudiantil pero tuvo que volver mucho antes de lo planeado, por el repentino anuncio sobre la muerte de su madre.
"Estaba orgullosa de los tres", dice Orly, la hija menor.
Quien tuvo la difícil misión de contar a Manuel la tragedia fue Juan Manuel González Bustos, funcionario de la embajada de México en Israel, ofreciendo toda la ayuda necesaria y el pésame en nombre del gobierno y pueblo de México, según contó a BBC Mundo.
En el sepelio, el rabino Jaim Scherbacovsky, director del seminario en el que estudia el joven, agradeció "a la embajada de México, al pueblo y a México entero, por todo lo que han hecho, lo que están haciendo y aún harán, para apoyar a este joven que se ha quedado huérfano, sin su madre". Auguró "que Dios los acompañe siempre en paz".
Mundos rotos
Tres mundos que se vieron sacudidos, a pesar de que el contacto con su madre, en los últimos años, no había sido al parecer tan intenso como si estuvieran viviendo juntos.
Goldi contó a la BBC que "hace muchísimo que no nos veíamos y estuvimos distanciadas, pero me escribió en noviembre para decirme que se venía para acá". Orly dijo que "hace por lo menos dos años y medio" que no se veían.
Pero ni en una ni en otra, el tiempo transcurrido ni lo que parece haber sido un alejamiento temporario de su madre, las hicieron desconectarse realmente, ni mitigaron el dolor. Hablan de su madre con una combinación de sonrisa y lágrimas en los ojos.
"Mamá era una persona alegre, sin miedo. Si bien es verdad que ella estaba a punto de iniciar una nueva vida aquí y se la arrebataron de las manos, la vida que tuvo, la vida que consiguió vivir la vivió al máximo y sin miedo".