Author
Gastón Monge EnLíneaDIRECTA

Date
20 Ene 2020(16:48:40)


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-Cierre del Colef afecta a la ciudad.

Nuevo Laredo, Tamaulipas.-A dos años de haber cerrado sus puertas por motivos nunca explicados por sus directivos en Tijuana, Baja California, la ausencia de un centro de investigaciones como lo es el Colegio de la Frontera Norte (Colef) en esta ciudad, luego de hacer cerrado sus puertas en octubre del 2018, la investigación es nula porque no hay investigadores ni instituciones dedicadas a esta tarea, lamentó Manuel Ceballos, ex investigador de este organismo durante 30 años, quien dijo que después de su cierre no hay otro lugar en donde se dedique tiempo a la investigación sobre la región y la ciudad.

“La ciudad perdió lo que ya estaba perdido porque el Colegio cuando los investigadores fundadores se fueron o se jubilaron”, explicó.

Y es que de acuerdo al también historiador por el Colegio de México, el Colef de Nuevo Laredo perdió el sentido de la investigación al haberse desligado de alguna manera los investigadores que durante muchos años le dieron prestigio a este organismo colegiado, como son los doctores Carlos Lozano, Eduardo Alarcón y él mismo que se jubiló hace poco tiempo, además de Humberto Palomares, quien falleció,

Meses antes de cerrar sus puertas el Colef quedó solo con la investigadora Blanca Vázquez y un técnico académico , lo que dijo era insuficiente ya que el inmueble generaba mucho gasto, lo que implicaba que ya no se produjera trabajo relacionado sobre la ciudad.

Comentó que el Colef no se fortaleció como debía, porque faltaron más investigadores que reforzaran la planta existente y suplieran a los que se habían retirado.

Antes del cierre el municipio había donado unos terrenos para la construcción de un edificio propio, pero debido al cierre el donativo se canceló y fue ofrecido aun organismo local.

“Para la donación de este terreno habíamos batallado entre el titular de Bienes Inventariables, el arquitecto Alarcón, Carlos Zúñiga y yo, pero veía muy raro como que me avisaron con tiempo el cierre, y me prometieron que no me iban a mover, pero era muy raro todo por lo que opté por jubilarme”, explicó.

Por esa razón, dijo Ceballos que siguió laborando con la UAT a través del Conacyt que le becó, pero reiteró que parte de los motivos del cierre se debió a que faltó más investigación, y que fueron muchas cosas que se juntaron para motivar el cierre.


Pero lo más importante de las razones fue un recorte presupuestal a la educación y a la investigación, que el gobierno federal había anticipado y que se siente hasta este momento, y adicionalmente a e lo se sumó el que el Colef había dado indicaciones de recortar oficinas en el país, por lo que luego de ser analizada la situación de sus filiales en Matamoros y Nuevo Laredo, se decidió cerrar la oficina local porque en Matamoros sí había una buena planta de investigadores, al igual que en sus oficinas de Monterrey y de Piedras Negras.

“Desde hace más de 30 años había en Tamaulipas dos ciudades con Colegio, y optaron por quedarse con una, y eligieron a matamoros porque producían más sobre Tamaulipas y su frontera, y el cierre fue real”, detalló.

Por esa razón, reiteró que Nuevo Laredo pierde porque ya no existe una institución dedicada a la investigación dura, al no haber producción de investigación sobre la ciudad, y aunque reconoció que sigue activo como investigador, ya no tiene la misma energía de hacer años para dedicarle más tiempo a la investigación.

Antes del cierre la sede matriz de esta institución había anunciado la donación del mencionado predio para la construcción de un edificio propio que contaría con 10 investigadores, aula para docencia, sala de usos múltiples, biblioteca, sala de juntas, sala de videoconferencias y espacios adecuados para el personal dedicado a la investigación.
El predio autorizado por el cabildo de esta ciudad era de 9 mil 959 metros cuadrados y estaba en el parque industrial FINSA, en la colonia Benito Juárez.


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